4 pasos sencillos para escuchar la voz de Dios

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Una de las situaciones más comunes al momento de orar es no poder escuchar, identificar o reconocer la voz de Dios. Por ende, preferimos solo hablar y luego cerrar de manera rápida con un “amén” esperando que Dios nos hable a través de las circunstancias o personas.

Jesús siempre encontrará una manera de hablar con sus hijos, aunque Su deseo es que tengamos comunión íntima con Su Espíritu. Pero, ¿cómo hacerlo? Hay un camino que la Biblia nos enseña y que es fácil de seguir.

Jesús siempre encontrará una manera de hablar con sus hijos, aunque Su deseo es que tengamos comunión intima con Su Espíritu.

PASO UNO: HUMILDAD Y QUIETUD

La actitud del corazón es siempre fundamental a la hora de acercarnos

Una de nuestras tendencias como seres humanos es a buscar aprobación y a desear siempre quedar bien. Esto es algo que sucede mucho aún cuando oramos. Por ello necesitamos la humildad, para reconocer nuestra condición de pecador, nuestra necesidad de su amor incondicional y el de recibir su consejo. Llegar a la presencia de Dios con decisiones ya tomadas muestra un corazón orgulloso que manifiesta que no lo necesita a Él.  Esta falta de humildad impide que podamos reconocer Su voz.

Lucas 18:9-14 NTV

La siguiente actitud es la quietud, una de las virtudes más difíciles de alcanzar desde el momento en que el hombre quiso ser como Dios. Siempre estamos trabajando por demostrar, alcanzar o simplemente parecer. Sin embargo, en la presencia de Dios necesitaremos aprender a descansar, a siempre decirle la verdad. Debemos ser reales con lo que sentimos y pensamos para entonces tener un tiempo de calidad en silencio, disponiendo nuestro corazón a escuchar Su voz. La quietud es sinónimo de vulnerabilidad.

Salmos 46:10ª NTV / Salmos 51:6a RVR 60

Debemos ser reales con lo que sentimos y pensamos para entonces tener un tiempo de calidad en silencio, disponiendo nuestro corazón a escuchar Su voz

PASO DOS: GRATITUD

El deseo de Dios es que nos sintamos plenos, agradeciendo los detalles de su amor en todo lo que nos ha provisto, esto nos hace recordar que somos amados y que le pertenecemos.

La disciplina de la gratitud nos permite mantenernos enfocados en la humildad y nos ayuda a estabilizar las emociones y a regular los reclamos. La gratitud nos recuerda que somos creación y que tenemos un Dios Padre bueno que sí piensa en nosotros. Reconocer esa verdad nos prepara entonces para recibir su consejo.

Salmos 100:4

PASO TRES: RESPONSABILIDAD, LA CLAVE PARA DIFERENCIAR LA VOZ DE DIOS.

La madurez es un deseo de Dios para nosotros y ella solo se alcanza cuando decidimos ser responsables de nuestro pecado.

Este es el eje central para escuchar la voz de Dios. No hay nadie más interesado que Él en limpiarnos. Solo el Padre desea hablar de nuestro pecado para enseñarnos a corregirlo. Esto sucede cuando abrimos el corazón.

El pecado muchas veces no puede ser visto, así que lo mejor es aprender a rastrearlo o identificarlo siendo intencionales. Haz una lista de los sentimientos negativos que experimentas, busca un diccionario para que puedas comprender mejor el significado y luego pregúntale a Dios cuál has estado practicando en las últimas 24 horas (esto es una disciplina diaria). Pídele que te ayude a comprender tu pecado, que te guíe a pedirle perdón y que te enseñe a resolverlo.

Los sentimientos negativos son una alarma para decirnos que algo no está bien dentro de nosotros y que debemos prestarle atención, ya que es posible que estemos creyendo mentiras que nos hacen huir de Dios.

¿Notas para qué sirve la responsabilidad? Para ayudarte a no huir de Dios cuando la culpa y la vergüenza quieran engañarte. Cada vez que pedimos perdón a conciencia recibimos más entendimiento de la cruz

Recordemos que uno de los mayores temores de todo hijo de Dios que ora es ser confundidos por la carne o por Satanás. Así que exponer a la luz lo que hacemos en tinieblas mientras oramos nos permite identificar la voz cálida de Dios. Aquí esta la clave:

Satanás no puede imitar el amor incondicional de Dios ni mucho menos puede decir que nos perdona, así que no puede haber confusión cuando confesamos nuestros pecados y de vuelta escuchamos un “Te amo hijo, ya te perdoné”.  El perdón es espiritual y solo lo produce Dios. De igual manera, Su Amor que esta por encima de la culpa y vergüenza.  Esto también aplica a nuestra propia voz interna, ya que tampoco podemos amarnos y perdonarnos sin la gracia de Jesús.   

Proverbios 28:13 NTV

Dedicarle tiempo a este paso nos crea confianza al oír la voz de Dios, ya que él no solo murió en la cruz por nuestros pecados, sino que también está interesado en decirnos la verdad.  

PASO CUATRO: SU CONSEJO

¿Qué puede ser más digno de adorar que un Dios que siempre dice la verdad?

En los pasos anteriores me enfoqué mucho en hablar de la condición de nuestro corazón porque alguna vez leí que “El verdadero amigo te dice la verdad”. En este caso, Jesús nuestro amigo es la verdad siempre. No solo dice, sino que nos enseña a vivirla.  Por esto, si nuestro corazón aprende a confiar en la corrección llena de amor incondicional, ¡cuánto no deseará confiarle el resto de la vida a Dios!

Jesús siempre está enseñándonos. Es el maestro, así que su intención es prepáranos para que tengamos una vida en abundancia. Y esto solo se obedeciéndole.  Por esto es importante saber escuchar.

Los consejos de Dios siempre están llenos de revelación y de herramientas prácticas. Él no impone. Si bien es cierto Su palabra nos dice que hacer y que no hacer, no podemos olvidarnos de que somos como niños que necesitan ser llevados de la mano.  Podemos aplicarnos la Biblia de manera religiosa, o podemos, humildemente pedirle a Dios instrucciones basadas en su palabra.  ¡Creemos temas de conversación con Él!

Salmos 16:7-9

Jesús siempre está dispuesto a enseñarnos el camino y a caminarlo con nosotros, pero es más fácil si lo hacemos como Él nos dice. Esto nos libra de distracciones y de dolores innecesarios.

IMPORTANTE:

  • Escribe lo que escuchas. Esto ayuda en el momento de la duda.
  • Recuerda: Orar es espiritual así que es una disciplina diaria para nuestra mente y forma de vida.
  • Temprano en la mañana. Sigamos a Jesús y oremos antes de comenzar el día. Esto no solo le da Su lugar en nuestro corazón, sino que también prioriza su consejo ministrándonos antes que nuestra opinión. Además, necesitamos llenarnos de Su amor incondicional para enfrentar el día.
  • Un buen lugar. Ora en un lugar quieto y apartado donde no tengas interrupciones
  • Acepta. No te condenes si solo logras orar unos minutos. El tiempo de calidad no se trata de horas, sino de aprender a decir la verdad siempre

Escuchar la voz de Dios es un viaje a lo profundo de nuestro corazón donde Jesús deja de ser un concepto y se vuelve realidad.

Todo lo escrito en este artículo fue aprendido a través del programa de restauración www.hayesperanza.org

Yuliana Moreno

Soy parte del ministerio de restauración Hay Esperanza y la Coordinadora de Exhibidores de Expolit. Hace un tiempo comencé lo que sería una vida en restauración donde he aprendido a escuchar la voz de Dios y a entender el amor incondicional del padre. Soy maestra en el programa de restauración en la clase del “Viaje Interior” (cómo escuchar la voz de Dios) y poco a poco he ido aprendido herramientas para ayudar a las personas en este tema.
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