Cómo leer la Biblia

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Me escandalicé cuando escuché que estaba leyendo la Biblia mal.  Acababa de leer Josué 1:8 y mi corazón se estrujó completamente… como cuando descubres algo que cambia la forma en que has hecho las cosas por años.  Yo ni siquiera estaba buscando Josué 1:8. Estaba buscando Josué 1:9, un texto mucho más conocido, para citarlo.  De repente se me ocurrió leer el versículo anterior y algo dentro de mí se estremeció. Caminé de un extremo de mi apartamento al otro una y otra vez, hasta que mi caminata nerviosa terminó frente al espejo del baño. Allí, entre una mezcla de epifanía y coraje, me dije en voz alta: “Estás leyendo la Biblia mal.”

El cristiano de toda la vida que habita en mí ripostó, casi por instinto: “No hay forma de leer mal la Biblia”.  Y entonces entendí que sí se puede leer mal la Biblia cuando la leemos como si fuera un libro cualquiera, una novela o una revista.  Así es cómo la he leído casi toda mi vida y no la entendía, me aburría y hasta me sentía intimidado con algunos libros y versos difíciles de tragar.  

Cuando leemos Josué 1:8 y 1:9 de corrido, podemos entender la relación que hay entre estudiar la Biblia y meditar en ella en oración, y nuestro propósito.

La Palabra de Dios nos ayuda a obtener la sabiduría para diseñar nuestro propósito. Por eso es que Josué 1:8 explica la manera más efectiva de leer la Biblia.


“Nunca dejes de leer el libro de la Ley; estúdialo de día y de noche, y ponlo en práctica, para que tengas éxito en todo lo que hagas.” Josué 1:8 Este pasaje me recuerda el proceso que usamos para comer y extraer los nutrientes de nuestra comida.

Lee la Biblia en voz alta

Leer la Biblia en voz alta es el equivalente de masticar y saborear la comida. En ese proceso detectamos cada matiz de sabor y preparamos nuestro cuerpo para recibir el alimento en nuestro sistema. ¿Por qué específicamente “en voz alta”?

Aunque podría parecer un elemento de tradición, he descubierto que leer en voz alta y pausada le dice a nuestro cerebro que preste atención a la información que está recibiendo.

Medita en ella de día y de noche

Meditar en la Palabra es como tragar el alimento que hemos masticado para hacerlo parte de nuestro sistema. Cuando tragamos alimentos, nuestro sistema digestivo se activa para hacer cada comida parte de nosotros.

Meditar es pensar qué significa para nosotros hoy día todo lo que leímos. Cuando meditamos, nuestra curiosidad y nuestras preguntas se activan para interpretar lo que leímos, y hacerlo parte de nuestro carácter y de quienes somos.  Un journal o cuaderno podría ayudarte en el proceso de orar y meditar en su Palabra.

Ponlo en práctica

Comer es bueno. Se siente bien disfrutar de una buena cena. Pero el objetivo final de comer es convertir nuestro alimento en energía para vivir y crecer.

Hay mucho valor en leer la Biblia, pero su objetivo final es ponerla en práctica. Si leemos la Palabra y la practicamos, lo que leímos se convierte en sabiduría y fe. Sabiduría y fe son los ingredientes que nos forman para ser más como Jesús y tener éxito diseñando una vida con propósito.


Leer la Biblia no tiene que sentirse como una obligación tediosa e intimidante. Cuando ves la Biblia como una fuente para crecer en sabiduría y usas el sistema que nos enseña Josué 1:8, tu tiempo a solas con Dios se convierte en tu parte favorita del día. En vez de sentirte obligado a perder una hora de tu vida, vas a sentir que el tiempo se detiene mientras conoces el corazón de Dios y tu vida se transforma. 

Danii Marin

Danii Marín es autor, conferencista, motivador, humorista, ilustrador. Con el método de Motivación con humor y muchos dibujos les impulsa a tomar decisiones para emprender proyectos, sueños y metas que le dan sentido a sus vidas.
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