Del sermón a la creatividad

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Una de las cosas más importantes en el desarrollo del ministerio es la capacidad de poder comunicar nuestro mensaje. Por décadas, la homilética ha sido determinante a la hora de tener un estilo y exposición de un discurso; esto ha sido considerado por los grandes teólogos como un arte y una ciencia.  El problema radica en estar seguros si esta forma de hacerlo está siendo lo suficientemente efectiva para conectar con las nuevas generaciones, al usar un molde de comunicación establecido hace ya varias décadas.

Desde los inicios (322 AC) en el ejercicio de la predicación se ha practicado la retórica como la capacidad de comunicar a una masa de personas, ya sea exponiendo un tema o haciendo una reflexión. Con el trascurrir de los años esta retórica fue evolucionando y descubriendo herramientas para interpretar la Biblia al momento de predicar o compartir un mensaje.  Alexander Vinet y su Homilética (1847) ha sido uno de los principales libros de referencia en el campo de la homilética; título que sería influencia más tarde para la obra de John A. Broadus “Un Tratado Sobre la Preparación y Entrega de Sermones” publicado en el año 1870, el cual todavía se sigue usando como texto de referencia en algunos seminarios. Es indiscutible que estos dos hombres han hecho enormes aportes al estudio y evolución del mensaje.

Sin embargo, no deja de preocuparme la facilidad con la que muchos predicadores se adaptan y mantienen metodologías que han permanecido por al menos cinco décadas, siendo referente de la manera efectiva para compartir un mensaje, sin notar que estamos frente a una sociedad que constantemente evoluciona en tecnología, información y formas de comunicación.   Justamente allí es donde perdemos una de las más grandes fuerzas que tiene el ser humano: su evolución para lograr variedad en la forma de comunicar.

Justamente allí es donde perdemos una de las más grandes fuerzas que tiene el ser humano: su evolución para lograr variedad en la forma de comunicar.

Actualmente existen las redes sociales y con ellas la posibilidad de implementar nuevas tecnologías para la búsqueda de información y contenido dentro de las mismas. Esta evolución social se constituye como primordial y marca la pauta sobre cómo las distintas generaciones reciben los mensajes. Los analistas del marketing han entendido que no se puede hablar ni comunicar de la misma manera a todas las generaciones porque todas comprenden de maneras diferentes.

Hoy debemos asegurarnos de conectar, es decir, no se trata solamente de analizar desde nuestras predicaciones qué se quiere decir, sino, pensar en qué queremos que reciban y cómo queremos que lo reciban. Antiguamente el predicador hacía lo mejor para ser un excelente emisor y el receptor simplemente tenía que aceptar el mensaje que recibía. En este tiempo debemos ser emisores, pero también receptores; esto significa que nuestro enfoque debe girar más hacia el papel del receptor que al de emisor, es así como vamos a tener una comunicación relevante, trascendente, que logre conectar con nuevas generaciones.

Claramente esto solo es posible entrando en un mundo más allá de la homilética e interpretando nuevas formas de comunicación para asegurar la conexión. No hay que perder de vista que quien tiene la capacidad de conectar tiene la capacidad de impactar. No se trata de lo que queremos que la audiencia escuche, se trata de lo que queremos que reciban. Si no existe una conexión genuina entre el comunicador y su audiencia, entonces ella no va a recibir nada.

Quien tiene la capacidad de conectar tiene la capacidad de impactar

Es fácil hoy encontrarnos con generaciones que no quieren ir a la iglesia por que los mensajes les aburren, les fastidian, no son de su agrado, se sienten regañados y hasta les da sueño. A lo anterior le hemos encontrado “respuesta” aduciendo un problema de la generación que recibe el mensaje. Hemos confundido su desconexión con rebeldía, falta de educación, entre otras. Pero el problema real es que sencillamente NO estamos conectando; por lo tanto, necesitamos ser más creativos, buscar estrategias de comunicación que aseguren la atención del público receptor y así lograr su atención al mensaje.

El proceso de la creatividad tiene como base ser más como Jesús. Él sabía que no iba a conectar con la generación que le tocó de la misma forma como lo hacían los fariseos o la iglesia del momento. Esto no lo detuvo e implementó un método de comunicación totalmente diferente que lograba atraer a las personas que entendían su mensaje a tal punto que lo seguían.

Jesús llegó a una generación acostumbrada a escuchar a Dios a través de profetas y de un copiado de libros que se llaman ley, una generación que solo escuchaba y obedecía; no podían preguntarse algo o lanzar preguntas porque para ese momento era sencillamente imposible.  Jesús entonces implementa las parábolas, una forma narrativa para que la gente entendiese principios tan tremendos y profundos. Un ejemplo es la maravillosa parábola del sembrador.

Quisiera compartir contigo algunos tips o herramientas para mejorar tu conexión con la iglesia local y te motives a explorar nuevas formas de comunicación para conectar, atraer e inspirar a las nuevas generaciones.

  • Storytelling: 

Un estudio de la Universidad de Stanford dirigido por la psicóloga Jennifer Aaker, asegura que nuestro cerebro recuerda una historia hasta 22 veces más que cifras y datos. Sostiene dicho estudio que, si este tipo de datos va acompañado de una historia, el poder de persuasión aumentará de manera significativa porque involucramos la razón y las emociones con la persona que nos está hablando. Esto es realmente importante, es decir que al preparar un mensaje debo siempre preguntarme lo que quiero que recuerden, no simplemente lo que quiero que escuchen.

Al preparar un mensaje debo siempre preguntarme lo que quiero que recuerden, no simplemente lo que quiero que escuchen.

Basta con reunir a tu equipo de líderes, sentarlos en una mesa y preguntarle acerca de tus últimos 10 mensajes, si todos los recuerdan estás haciendo una excelente labor al comunicar, pero si se tienen que esforzar o empiezan a hacerse preguntas simplemente para recordar el nombre del mensaje, se podría decir que la comunicación no está llegando de forma clara.

Es altamente probable que exista algún mensaje donde tejiste una gran historia (testimonio, experiencia, proceso que viviste) y este haya marcado la vida de las personas, tanto así que aún logren recordarlo con el pasar de los años. Precisamente eso que alguna vez hiciste sin intención hoy debe ser tu mayor intención. Las historias conectan porque van mas allá de los conceptos, rompen las barreras de la cultura, edad y formas de pensamiento. Las historias simplemente se ponen de frente y atraen la atención.

Normalmente en estos mensajes tus oyentes no solo están atentos, sino que puedes conectar con sus corazones, dejando un valioso aporte a sus vidas. Cuando éramos niños, no existía nada mas emocionante que escuchar una hermosa historia. Es más, estoy completamente seguro que si hacemos un torneo acerca de quién sabe más de la Biblia, las personas recordarán con mayor facilidad las historias que en ella se narran que los conceptos doctrinales, históricos y teológicos que también sabemos, pero poco recordamos.

  • Monólogos:

Una de las técnicas de comunicación más usadas por la iglesia se podría decir, que es la demagogia, donde intencionalmente se comunicaba el favorecimiento y la estimulación de las ambiciones y sentimientos de las personas que escuchaban. Desde los tiempos de Aristóteles quienes estaban involucrados en política entendieron que diciendo lo que la gente quiere escuchar así sea una completa falacia atraías masas y por ende su respaldo.

Esto al inicio logra captar, pero no sostener y todo cae por su propio peso. Hace años era tanta la intención demagoga de las iglesias que se valieron de manifestaciones espirituales para convertirlas en su principal atrayente y desarrollar su crecimiento, se pensaba: si es lo que la gente quiere entonces, profeticemos, sanemos y hagamos cualquier tipo de cosa que no se entienda, pero que atraiga por su misticismo implícito.

Como dije antes, todo en algún momento cae por su propio peso, la generación cansada de mentiras y exageraciones hasta en las intervenciones de humor de los grandes exponentes del genero, empezó a conectar con una generación real que hablaba cosas reales, cotidianas que todos vemos, vivimos, practicamos. Allí es donde encontramos que siendo originales somos una esencia y que puede ser divertido hasta terrorífico, pero al final eso somos. Esto es un monólogo.  Este tipo de comunicación empezó a crecer pues nos dejamos ver como seres humanos. Así, las personas se identifican y aceptan el mensaje que escuchan porque se ven reflejadas. Por muchos años se hablaba desde la perfección a la imperfección y explico esto más a fondo: quien asistía a la iglesia iba a escuchar qué tan mal se encontraba y cómo quien les comunicaba hablaba desde un alto nivel de santidad, motivando al crecimiento de la religión, normas y conceptos. Esto terminó desencadenando un neo-fariseísmo, donde nos olvidamos de nuestra esencia de reconciliación, perdón y amor por el mal usado termino: fuego consumidor.

Cuando implementas una técnica como el monólogo, la gente deja de percibir a alguien perfecto y conoce a una persona vulnerable, se identifica con ella y lo sigue. Hoy es prácticamente imposible que las nuevas generaciones logren seguir a alguien que no tenga nada en común con ellos. Una premisa de pensamiento de estas generaciones es: “si no me identifico contigo, sencillamente no me interesas”. Jesús tiene el poder de conectar con todas las generaciones por su mensaje el amor y muchos cristianos están alejando a las generaciones con la religión.

Hoy es prácticamente imposible que las nuevas generaciones logren seguir a alguien que no tenga nada en común con ellos.

Ser vulnerables, auténticos y compartir tu vida con las personas a las que te diriges, termina siendo tan poderoso y sanador que logras conectar tu corazón con su corazón. Pero para ello, es necesario ser auténtico sin las mascaras de la posición ministerial. Implementar en alguna parte del mensaje un monólogo te va a hacer reír y la risa hace sentir bien. Muchos dirán: “yo no tengo personas para que se rían si no para que cambien sus vidas.” Déjame decirte que una iglesia qué ríe es una iglesia fortalecida. La Biblia declara que el gozo del Señor es nuestra fuerza y si esa fuerza es mi ambiente, nada me derrumba y nada me detiene.

Está comprobado que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos después de empezar a reír, activa músculos que difícilmente se activarían de otra manera y crea mejores ambientes. Por muchos años se pensó que si la gente salía regañada o confrontada del sermón iba cambiar sus vidas, pero estudios han comprobado científicamente que el regaño y el insulto hacen que las personas desarrollen inseguridad porque la amígdala cerebral detecta estas emociones y se interpone automáticamente en el proceso de aprendizaje.  Yo creo que el Espíritu Santo hace la obra en las personas y basta con mostrarlo a Él para que sea precisamente Él quien guie a toda verdad. Creo firmemente que uno camina mejor cuando está lleno de fe, pues el temor hace que demos pasos llenos de inseguridad.

Es necesario dar el paso a un desarrollo creativo y viajar a un universo paralelo para tomar herramientas, nuevas ideas y traerlas a nuestras realidades. Así, tendremos la oportunidad de empezar nuevos caminos de la mano de Dios que nos lleven a un propósito original, único e irrepetible.

Christian Lacouture

Casado con Katy Tejada hace 12 años padre de la hermosa Fabiana lacouture. Pastor en la iglesia CBI naciones en Bogotá. director creativo y comunicador social. reconocido por la capacidad de generar nuevas ideas y desarrollar campañas estratégicas. su influencia es enfocada a impactar la juventud, capacitar trayendo nuevas herramientas para el desarrollo del pensamiento creativo desarrollando ministerios originales y emprendedores en Latinoamérica. Vocalista y líder de la banda la reforma Creative and marketing de el vacile inc. Asesor de emprendedores y escritor. Director creativo y proyectos de Canzion Colombia y equipo más.
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