Roto por dentro

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Los momentos difíciles nos llevan a mirarnos al espejo y revisar el estado integral de nuestro ser. Es a través de las pruebas, las dificultades y las luchas personales donde más crecimiento he encontrado en mi vida. De hecho, fue una de las crisis personales y matrimoniales más fuertes, la que me llevó a mirarme en el espejo del alma y ver cuán herido estaba. Creo que me encontraba en una profunda crisis de identidad, la cual me impedía cumplir a plenitud mi asignación como hijo, esposo, y como padre; y mi asignación pastoral.

Una de las preguntas que más comúnmente nos hacemos unos a otros es, “¿cómo estás?”, y típicamente la respuesta es, ¿bien y tú?

Ahora bien, la verdadera pregunta es, ¿estamos bien?

Cada vez es más común encontrarnos con una lucha interior, o una secuencia de emociones y sentimientos que nos llevan a decir o pensar: no sé qué me pasa” y a preguntarnos: 

¿Por qué me siento así?
¿De dónde viene esta ansiedad?
¿A qué horas vino sobre mí esta depresión?
¿Qué hago con este sentimiento de tristeza?
¿Cómo puedo controlar estos pensamientos?
¿En qué momento he considerado el suicidio como una alternativa?

Hay un salmo que nos enseña mucho sobre estas luchas y nos revela la forma en que podemos lidiar con ellas.

Salmos 139:17-24 (RVR1960)

17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos ¡Cuán grande es la suma de ellos! 18 Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo. 19 De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios. 20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre. 21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos? 22 Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos. 23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

¿Notaste mientras leías el Salmo que hay una interesante y clara ruptura en la narrativa?

Entre los versículos 17-18, vemos al rey David alabando y exaltando la grandeza de nuestro Dios con sus palabras. Pero dramáticamente, en el versículo 19 y hasta el 22 la narrativa cambia; de enfocarse en Dios, el salmista pasa a enfocarse en sus problemas, en sus enemigos, y en sus realidades externas. Sin embargo, en el verso 23 volvemos a ver un giro radical y es allí donde más podemos aprender de este Salmo. Los versos 23 y 24, cambian el enfoque de la queja de David; vemos que él deja de mirar su exterior y empieza a mirar su interior.

No sé si te suceda, pero en ocasiones me encuentro orando y los problemas externos me roban el foco de mi oración. Es entonces cuando recuerdo estos Salmos y tomo el control de mis emociones, para poder seguir enfocado en mi alabanza a Dios.

Si hablamos de ansiedad, depresión, temor y luchas emocionales, tenemos que mirar los factores internos, no los externos.

Eso claramente hace David en Salmos 139:23-24. Fíjate cómo pasa de enfocarse en sus enemigos a enfocarse en sí mismo.

  • Examíname …
  • Pruébame …
  • Ve si hay en MÍ…
  • Guíame …

David pudo entender algo que todos nosotros necesitamos entender:

Si yo no cambio, nada cambia.”

La realidad es que nunca estaremos mejor por fuera de lo que estemos por dentro. Por eso, si queremos verdaderos cambios en nuestras vidas, necesitamos enfocarnos en nuestro interior y aprender a manejar nuestras emociones.

Me llama mucho la atención la invitación que el rey David le hace a Dios para que sea Él quien lo examine, lo pruebe, mire su caminar y lo guíe. Esas son cuatro cosas que he aprendido a pedirle al Padre todos los días en mi oración. 

  • Examíname: Sólo Dios puede conocer nuestro corazón y ver lo que sucede dentro de nosotros.
  • Pruébame: Él puede poner a prueba nuestras motivaciones más ocultas.
  • Mira mi camino: El diagnóstico más seguro que podemos recibir es el de nuestro buen Dios; Él nos corrige con amor y nos ayuda a ser mejores.
  • Guíame: Nadie mejor que el Espíritu Santo para guiarnos en nuestro andar diario.

También me llama mucho la atención y quiero hacer énfasis en la frase, “Mira si hay en mí camino de perversidad”. David entiende que sus decisiones diarias están impactando la condición de su ser interior. Por eso le pide a Dios que le muestre por qué se siente de esa manera.

A continuación, quiero entregarte siete claves para controlar las emociones. Estas siete claves tienen que ver con examinar, probar y mirar detenidamente cómo estás viviendo, de manera que puedas hacer correctivos para mejorar el estado de tu alma.

1. Revisa lo que consumes

Por supuesto no me refiero a los alimentos. Estoy hablando de aquello con lo que estás llenando tu alma, tu mente y tu corazón. ¿De qué estás lleno?

Muchas personas dicen, “Señor, dame paz”, pero Dios responde, “no puedo instalar paz en tu alma porque estás lleno de la basura que has consumido, la cual te produce angustia, ansiedad, temor y frustración”.

Ahora bien, no estoy hablando solamente de aquellas cosas de las que te estás alimentando, sino también de las que no estás consumiendo. Revisar lo que consumes, implica mirar detenidamente tus amistades, las series que ves, los libros que lees, los videos y canales a los que te suscribes, y muchas cosas más.

2. Ordena tus prioridades

Muchas veces la ansiedad, la preocupación, la depresión y la tristeza vienen como consecuencia de darle demasiada importancia a cosas que no deberían estar gobernando nuestra mente.

Me gustaría enseñarte la Regla 90-10. Vivimos preocupados por el 90% que no podemos controlar (lo externo), cuando deberíamos estar enfocados en el 10% que sí podemos controlar (lo interno).

No podemos controlar todo lo que pase en nuestro mundo, pero podemos controlar la forma como actuamos en respuesta a las circunstancias.

3. Toma mejores decisiones

Siempre he dicho que la indecisión es una prisión. Muchas personas no mejoran su vida porque son incapaces de tomar las decisiones que deben tomar. Recuerda que el miedo paraliza, pero la fe moviliza. Dios siempre nos invita a la acción, a ir hacia adelante y esforzarnos; y cuando hablo de tomar mejores decisiones, hay que recordar lo siguiente:

¡Decir no, también es una opción! 

Muchas personas son esclavas del “sí”; siempre quieren agradar a todo el mundo y toman malas decisiones por su incapacidad de decir “No”.

4. Sé siempre el mismo

La ansiedad muchas veces viene como consecuencia de no vivir una vida coherente.

¿Cómo quieres no estar ansioso? cuando:

  • Ocultas cosas a tu pareja.
  • Ocultas cosas a tus padres.
  • Vives con máscaras.

Ojo, siempre he sido un promotor de la honestidad, no de la perfección. La obsesión con la perfección nos lleva a ser hipócritas; te invito a vivir una vida honesta, real y genuina.

La integridad implica ser completo, de una sola pieza. Es decir, la misma persona todo el tiempo. ¿Eres el mismo en.…?

  • El trabajo
  • La casa
  • Una fiesta o reunión social
  • La iglesia

Podrías estar ansioso por estar tratando de administrar demasiadas versiones de ti mismo.  

5. Revisa tus motivaciones

Me refiero a las motivación o a la intención con la que actúas.

Puede ser que estés haciendo las cosas para:

  • Figurar
  • Llamar la atención
  • Ser reconocido
  • Llenar vacíos

Hacer las cosas correctas con la motivación incorrecta, típicamente trae como consecuencia ansiedad, preocupación y emociones incorrectas.

6. Cuida tus pensamientos

Nuestra mente no debe ser un campo de batalla y de lucha. Debe ser un campo de visión, de imaginación.

Preocuparse es “ocuparse previamente”. La ansiedad viene como consecuencia de la incertidumbre frente al futuro; la depresión, como consecuencia de la culpa por las acciones pasadas. Ambas cosas están fuera de nuestro control. Por eso:

Cuando estés ansioso o deprimido, Cambia tu preocupación por alabanza a Dios.

7. Evita el aislamiento

Dios nos creó para vivir en comunidad. Rodearte de las personas correctas, siempre ayudará en el manejo de tus emociones. Recuerda que mientras más enfocado estés en ti mismo, más ansioso o deprimido estarás. Comparte tus cargas y acompaña a otros en sus luchas. Así podrás tener mejor perspectiva y enfocarte en vivir la vida que Dios tiene para ti.

¡Dios te bendiga!

Felipe Echeverri

Esposo y papá de 2 hijos. Con más de 17 años como miembro de equipos pastorales en diferentes ministerios, Felipe y su esposa Catalina, son Pastores de la iglesia Ekklesia Viva en la ciudad de Bogotá.
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